Francisco Javier Valbuena Ruíz, Presidente de la Fundación Pondera

Me preguntaba si este año procedía o no escribir unas letras en el día Internacional de la Mujer… sinceramente, no tardé mucho en darme cuenta que este 2021 más que ningún otro era importante. Coincidente con un año de pandemia mundial en el que la mujer ha tenido un papel absolutamente preponderante. Los profesionales sanitarios que se han enfrentado en las trincheras de la lucha contra el COVID-19 son abrumadoramente mujeres, son abrumadoramente mayoría mujeres las trabajadoras “esenciales” que han seguido dando lo mejor de sí, en pro de una sociedad que se ha tambaleado. Pero también son mayoritariamente mujeres las que han padecido y padecen los efectos de la crisis económica que viene intrínsecamente ligada a la pandemia. Son también mujeres las que desde los órganos de gestión y gobierno están en muchas ocasiones dirigiendo las estrategias más eficientes en distintas administraciones y organizaciones nacionales e internacionales. Es por tanto un año en femenino y merece la pena reflexionar al respecto.

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Siempre he trabajado en equipos directivos en los que la presencia de mujeres era mayoría, siempre me he rodeado de mujeres como directivas y es un honor como presidente de la Fundación Pondera colaborar en el empoderamiento de la mujer en África y Latinoamérica. El pensamiento femenino y la visión global de la mujer es clave en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas y su consecución. La humanidad en demasiadas ocasiones ha desperdiciado el talento del 50% de la población y no solo eso, sino que la historia se ha masculinizado hasta tal punto que la sociedad se rige constantemente por patrones y paradigmas exclusivamente masculinos; lo cual es como mínimo un error y un desperdicio que no nos podemos permitir.
La equidad comienza en las familias y de ahí se construye en las sociedades a través del sistema educativo y todas las estructuras organizacionales. Pero al igual que sucede con las poblaciones especialmente vulnerables, en el momento en que bajamos la guardia, rebrotan las estructuras patriarcales y los viejos planteamientos que en demasiadas ocasiones reducen sistémicamente la visión y los parámetros al pensamiento masculino. Los 8 de marzo son y serán siempre necesarios, el movimiento feminista es y será siempre necesario; y los posicionamientos claros, contundentes y eficientes de mujeres y hombres que se mantienen vigilantes para garantizar la equidad entre hombres y mujeres en todas las sociedades son más necesarios que nunca. La sociedad líquida nos ha llevado a una visión en demasiadas ocasiones superficial de las cosas, y esa superficialidad es un aliado importantísimo para que vuelvan a generarse pensamientos y comportamientos neo-machistas que pudieran pasar inadvertidos.
No puedo evitar tener presentes a las mujeres de Kafakumba y Kanzenze en la República Democrática del Congo; en una sociedad donde la mujer no tiene derecho a la propiedad privada; son Directoras de Hospitales, de Colegios, son gestoras y la base del desarrollo de los territorios. También las mujeres de Batseng´La en Camerún asumen el liderazgo de importantes instituciones sanitarias con un elevadísimo impacto social. Mis queridas mujeres de Manantial de Guangala, Libertador Bolivar, Manglar Alto, … y tantas Comunas, las mujeres indígenas de Chimborazo y la rivera del Napo en la Selva Amazónica del Ecuador… tantos rostros como luchas; realidades todas ellas que nos hablan de gestión avanzada, de economía social y desarrollo sostenible. Son MUJERES transformadoras de la Humanidad, son constructoras muchas veces anónimas de una nueva realidad; donde hacer feminismo es jugarse la vida, es poner la vida al servicio de los y las demás, es darse como don; un don MUJER.
Pero también me vienen a la memoria mis compañeras en “la tercera” la planta COVID-19 en el hospital, mirase a donde mirase, siempre veía ojos de mujer… limpiadoras, voluntarias, TCAEs, TER, cocineras, enfermeras, doctoras, gestoras…
Este 8 de marzo no es uno cualquiera… se agolpan las emociones en mi pecho, todas de sincera admiración hacia todas las mujeres de mi vida. Admiración militante y comprometida con la IGUALDAD, el RESPETO, la SOLIDARIDAD y la COMPLEMENTARIEDAD.

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