Civilizar la salud

Entre mediados y finales de marzo de 2.020 las redes sociales se inundaron con
esta historia, incluso algún diputado la utilizó en la cámara baja española dándole
un eco considerable:

“Un estudiante preguntó a la antropóloga estadounidense Margaret Mead (1901-
1978) cuál consideraba ella que fue el primer signo de civilización en la
Humanidad.
El alumno y sus compañeros esperaban que Mead hablara
del anzuelo, la olla de barro o la piedra de moler. Pero no. Ella dijo que el primer
signo de civilización en una cultura antigua fue un fémur que alguien se fracturó y
luego apareció sanado.

Mead explicó que en el reino animal, si te rompes una pierna, mueres. Pues no
puedes procurarte comida o agua ni huir del peligro, así que eres presa fácil de
las bestias que rondan por ahí. Y ningún animal con una extremidad inferior rota
sobrevive el tiempo suficiente para que el hueso se suelde por sí sólo. De modo
que un fémur roto y que se curó evidencia que alguien se quedó con quien se lo
rompió, y que lo vendó e inmovilizó la fractura. Es decir, que lo cuidó ”.

Este concepto de civilización en la que se refiere a la misma como una sociedad
con una serie de valores morales como el respeto por los derechos humanos o la
compasión hacia los enfermos o los mayores, pudiera suponernos un problema
dado que los valores morales indiscutiblemente son unilaterales y etnocéntricos.
No obstante asumiremos el riesgo de etnocentrismo y consideraremos la
civilización como un bien general a preservar, cultivar y ampliar.

El cuidado es pues el primer signo de aparición de la civilización en un colectivo,
que ya era humano, aunque quizás no civilizado. Un signo que ha ido
evolucionando a lo largo de nuestra historia tendiendo progresivamente a la
tecnificación y tecnologización, al punto de haber sido sustituido por el concepto
de “atención sanitaria”. Fruto sin ninguna duda de, como señala Nietzsche, el
endiosamiento de la salud.

Necesitamos pues reconquistar nuestras instituciones sanitarias y civilizarlas.
Dotar de sentido profundo a la prestación sanitaria a través de una gestión
basada en valores y no sólo en valor (por muy percibido que este sea).

El pensamiento teórico de la Experiencia de Paciente se mueve constantemente
en pos de las personas a las que pretende describir, actores todos ellos de la
intervención sanitaria. En nuestro entorno cercano los casos de implementación
práctica y efectiva de la Experiencia de Paciente (PX) son pocos y muy centrados
en cuestiones “hoteleras”. Bajar al terreno la digitalización como herramienta
sustantiva de mejora de la Experiencia de Paciente es una asignatura pendiente
de los principales actores de nuestro entorno. En el mejor de los casos se ha
contado con la participación de asociaciones de enfermos para el diseño de
diferentes elementos que mejoren la PX.

Nuestra propuesta es sencilla y contundente a la vez, utilizando el símil de la Dra.
Mead, civilicemos la PX. Detengámonos a observar, a vendar, a proteger, a
alimentar, a cuidar a la persona que se ha fracturado el fémur. Bajemos la
digitalización y las múltiples herramientas que tenemos a nuestro alcance para
mejorar la accesibilidad, la equidad, la calidad y la seguridad de las personas que
circunstancialmente están enfermas.

gestión sanitaria

EN EL HOSPITAL
Cada vez se escucha más en los entornos de management que no se puede ser
buen profesional si no se es buena persona. Aplicando una economía de
escala, no podemos tener un buen hospital lleno de profesionales magníficos, si
no tenemos un equipo humano repleto de buenas personas.
Nos lleva esto también a la reflexión lógica del papel de las áreas de
Responsabilidad Social Empresarial (RSE)
y la agenda 2030; en la mejora de la
calidad asistencial de nuestros centros sanitarios y de la PX de nuestros usuarios.

Hay muy pocos casos en los que la Planificación Estratégica de una
organización sanitaria, sea esta pública o privada, se plantea la consecución de
los Objetivos de Desarrollo Sostenible como una pieza clave para alcanzar sus
objetivos como institución. Sin caer en el buenismo ñoño que sólo nos conduciría
a lavados de cara que jamás implicarían una mejora real en la actividad de las
instituciones.
Los hospitales necesitan redimensionar su actividad y su organización en clave
del usuario, de las personas que entran cada día por nuestras puertas y que
ponen en nuestras manos su bien más preciado, su salud. Una responsabilidad
que hasta ahora siempre se ha vivido desde un plano puramente técnico que ha
llevado a la confrontación real entre profesional sanitario y paciente, dado que
este último y sus seres queridos no son más que obstáculos a salvar en la
particular lucha del sanitario con la patología. Este es el paradigma a modificar,
de ahí que sea trascendente hasta niveles máximos la gestión del talento que se
realiza desde las instituciones sanitarias, me atrevo a señalar que las
Universidades tienen un papel supremo en la vanguardia de este planteamiento.
La inteligencia artificial entre otros muchos adelantos tecnológicos han venido a
colaborar de forma muy activa en la capacidad diagnóstica de nuestros
facultativos y en las posibilidades terapéuticas de nuestro sistema sanitario, no
desperdiciemos pues la oportunidad de volver a mirar a los ojos a las personas
y reconozcámonos como lo que somos, personas cuidando a personas.

FUERA DEL HOSPITAL
Por desgracia la inmensa mayoría de nuestras organizaciones sanitarias se
basan exclusivamente en las instalaciones de grandes edificios, cada día más
obsoletos y más “incivilizados”. Desde hace años se ha hablado del hospital
líquido
como modelo a seguir para la transformación de estas instituciones
sanitarias en entornos digitales y “extra muros”.

Referirse al hospital como hospital líquido evocando al profesor Bahumand y su
“Modernidad líquida” entendemos que nos hace pensar en una institución
superficial, sin objetivos claros y difusa. Quizás deberíamos hablar de los
entornos asistenciales de la Planetary Health (PH).
La PH es uno de los posibles discursos sobre cómo deberíamos pensar la salud
en el siglo XXI. Inicialmente, era común pensar en la salud desde la perspectiva
del individu
o y por consiguiente como la mera ausencia de enfermedad. Dando
un paso importantísimo se avanzó hasta el concepto de Salud Pública
incorporando la interrelación entre las personas, así como las exposiciones de
las personas a los contaminantes ambientales y los riesgos laborales como una
característica de cómo organizamos y regulamos la sociedad. Con la Salud
Pública, el bienestar se convirtió en una empresa colectiva. La Salud Pública
evolucionó al tomar en cuenta que los factores socioeconómicos son
determinantes centrales de los resultados de salud y que la riqueza y la salud
están conectadas, por consiguiente la salud difiere entre los pueblos, así nace la
Global Health. Con la incorporación al concepto de salud de diferentes entornos
biológicos y ecosistemas se alcanza el modelo One Health. El concepto de One
Health
se define como “los esfuerzos de colaboración de múltiples
disciplinas (personal médico, veterinario, investigador, etc.) que trabajan local,
nacional y globalmente para lograr una salud óptima para las personas, los
animales y nuestro medio ambiente”.

La Planetary Health lleva esta deslocalización de la salud un paso más allá.
Haciendo referencia a la Comisión Rockefeller-Lancet, la Convención Marco de
las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático reconoce que “la salud humana
y la salud de nuestro planeta están intrínsecamente vinculadas, y que nuestra
civilización depende de la salud humana, los ecosistemas naturales con buena
salud y la sabia administración de los recursos naturales. ”

La Planetary Health va más allá de interrumpir la propagación de patógenos de los animales a las personas y viceversa. La PH va más allá de la búsqueda de la equidad en la atención médica. La PH reconoce la salud del planeta como un sistema, y que incluso sus componentes no vivos están envueltos en ese estado de bienestar o enfermedad; dando un papel preponderante a los aspectos culturales, políticos y económicos.

La atención sanitaria se acercará cada vez más a las personas en su propio
entorno, la tecnología lo facilita y un análisis costo eficiente tanto desde el punto
de vista meramente económico como emocional lo ratifica. No podemos mejorar
la PX de las personas con tan solo unos mínimos inputs en el proceso vital de
las mismas. La integración del cuidado en muchos más momentos nos
facilitará la conectividad necesaria para establecer lazos firmes con las
personas e incidir así en las experiencias que se tienen.

DIMENSIÓN AFECTIVA
En un primer momento pensaba en la PX y su dimensión familiar, pero me llevó
a la reflexión de los múltiples modelos de familia. Esto me hizo reflexionar sobre
los lazos invisibles de la afectividad que unen a personas de diversa condición,
con y sin lazos de sangre, con y sin lazos jurídicos de matrimonios, adopciones
o demás. Personas que deciden ser hermanos de forma libre, o deciden ser
padres e hijos…incluso hoy en día la vinculación afectiva a las mascotas tiene
una trascendencia importantísima para el desarrollo de las personas. Por
consiguiente la PX ha de contemplar la dimensión afectiva sin añadir más, pues
cualquier añadido recorta la libertad suprema del amor.
Ciertamente uno de los principales problemas de occidente es la soledad, y como
tal se está abordando por distintas administraciones. Esta realidad ha de ser
tenida en cuenta de forma sustantiva por los profesionales de la salud en la
planificación de la atención. Contemplar lazos afectivos de forma amplia
mejorará la PX y lograremos establecer algún vínculo que nos permita ahondar
en la dimensión más profunda de la persona.
Si el código postal en el que resido es a día de hoy el principal indicador de mi
esperanza de vida, eso quiere decir que la dimensión social y el entorno afectivo
tiene más importancia en mi salud que todos los hospitales y políticas sanitarias.

En PX seguimos ofreciendo la posibilidad de escoger menús cuando se está
ingresado, ofrecemos wifi gratis, o mejoramos la accesibilidad cuando llaman
para pedir citas. Pero la realidad es que lo que de verdad determina la salud de
las personas es su entorno, y ahí es donde tiene que encontrar su lugar la PX
para desarrollarse con todas sus capacidades.

Fdo.: Fco Javier Valbuena Ruiz
Director General Sanitario
Presidente de la Fundación Pondera

1“Tras la muerte de Dios, la salud se eleva a diosa.”

2 “Modernidad líquida”. Zygmunt Bauman.2000

3 John Drake

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